Este 8-M debe ser un punto de inflexión

11 marzo, 2018

Angélica Gómez, decana del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales y de Grado de Valencia, habla sobre el 8-M.

 

Tengo sentimientos encontrados sobre este 8-M. Soy la primera decana de mi colegio profesional y más de un tercio de mi Junta de Gobierno son mujeres, así como la mayoría de la plantilla de la institución. Aunque era mejor en letras, estudié una carrera técnica, en la que más del 80 por ciento del alumnado estaba y sigue estando formado por hombres. Es así en la mayoría de carreras técnicas (y es al contrario en ámbitos como la sanidad o la justicia). Mi elección fue libre y meditada. Además de difícil. Pero me gustaba la ingeniería, vi que tenía futuro y me lancé. No era un itinerario convencional, pero era el que yo quería seguir.

También soy empresaria desde mis inicios profesionales. Me lancé a la piscina con el primer proyecto que vendí y la ingeniería que puse en marcha para desarrollarlo sigue funcionando veinte años después. He trabajado muy duro para conseguirlo. Además, he adquirido un compromiso con mis compañeros, que empezó hace casi diez años desde la junta de gobierno del colegio profesional y ha crecido con la responsabilidad de estar al frente del COGITI Valencia, que representa a cuatro mil seiscientos profesionales. Un esfuerzo que hago encantada y convencida de que puedo aportar mucho a la profesión.

La decana del COGITI Valencia, Angélica Gómez en la manifestación del 8-M.
La decana del COGITI Valencia, Angélica Gómez, con compañeras en la manifestación del 8-M.

Estoy orgullosa de mi trayectoria. Y lo estoy porque he conseguido los objetivos a base de profesionalidad y esfuerzo, con honestidad y con tesón y sobre todo con confianza en mí misma. No me he beneficiado de ninguna cuota: me dieron la oportunidad, la aproveché y no defraudé. He de decir que rara vez he oído comentarios que ponían en duda mi capacidad profesional o me menospreciaban por ser mujer. Sí que he visto miradas de sorpresa e incredulidad que se han disipado al meternos en faena, que he desempeñado igual que mis compañeros.

Comparto muchas de las reivindicaciones que el 8-M hicimos públicas las mujeres y por eso salí a manifestarme con la marabunta morada. Pero la visibilidad de las mujeres debe ser los 365 días del año y es ahí donde radica el cambio. Formo parte de las asociaciones de mujeres EVAP y de Women CEO, y desde ahí trabajo para transmitir una visión de igualdad desde la normalidad.

Una multitud colapsó las calles de Valencia y de muchas ciudades españolas el 8-M.
Una multitud colapsó las calles de Valencia y de muchas ciudades españolas el 8-M.

Tengo la percepción de que en la gestación y desarrollo de la huelga de este 8-M han imperado un radicalismo y una segmentación que empezaron con su convocatoria, a la que solo podían optar las mujeres. No debemos olvidar que la igualdad sólo será posible si hombres y mujeres nos concienciamos y trabajamos juntos, unas al lado de los otros. Creo que radicalizar posturas desvirtúa el mensaje real y nos hace perder apoyos, aunque está bien que nos hayamos plantado y dicho basta ya.

En mi opinión, este 8-M ha sido un punto de inflexión a partir del cual mujeres y hombres deberíamos de iniciar, juntos de una vez, la lucha para eliminar lo que nos separa. El jueves hubo millones de mujeres en la calle y esto no puede pasar desapercibido ni convertirse en pasado sin más. Las palabras, paros y manifestaciones deben dar paso a las acciones para conseguir la igualdad real y ponerla en marcha cuanto antes. Es necesario adquirir un compromiso para articular una estrategia política, empresarial y social para conseguir la igualdad real y ponerla en marcha cuanto antes. Estamos cansadas de escuchar discursos bienintencionados, lamentos y conjuros. De que no se aplique la legislación vigente a favor de la igualdad, de la brecha salarial, del techo de cristal y de la violencia de género. Por ello, debemos comprometernos a encontrar caminos más efectivos y medibles para conseguir de una vez por todas una sociedad más justa. Espero que pronto dejemos de celebrar el 8-M porque significará que el equilibrio se ha conseguido.

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