Juanjo Catalán: «Muchos de los empleos que van a existir en diez años todavía no se imaginan»

13 junio, 2017
La Industria 4.0 ha llegado al COGITI Valencia. En estos tiempos de la llamada cuarta revolución industrial, buscamos expertos que nos expliquen lo que está pasando. Todo cambia muy rápido, y el mundo de la industria no es una excepción. Para conocer cómo es el futuro de nuestro sectora hemos conversado con los dos especialistas que nos han hablado esta semana sobre los retos que nos esperan en la jornada Industria 4.0.

José Luis Miñana (Ex gerente de ai2 de la UPV): «Aún no ha acabado esta Cuarta Revolución Industrial y ya estamos hablando de la Quinta»

Industria 4.0, Cuarta Revolución Industrial… ¿El futuro ya está aquí?

No estamos hablando de un futurible. sino de un hecho. El paso de integración de los procesos en la industria que se dio en llamar industria 3.0 ha trascendido a la frontera de la empresa y se ha convertido en una especie de ecosistema en el que todos los agentes implicados: clientes, competidores, proveedores y la propia empresa colaboran gracias a la tecnología de la información y las comunicaciones y dan una nueva dimensión de la industria, la 4.0, que se ha dado en asociar con la Cuarta Revolución Industrial. Aún no ha acabado y ya estamos hablando de la quinta, que es la de la economía circular.
 
Parece que hoy en día todo avanza muy deprisa.
Hay un informe muy reciente de la Fundación COTEC que habla de cómo va a afectar al empleo y a las empresas en Europa y en España este nuevo paso hacia otra forma de fabricar. Sí, realmente las cosas cada vez pasan más deprisa, y esto son cosas que están ocurriendo, es contar hechos, no contar futuribles.



¿Cómo ve el futuro que se cierne sobre nosotros?
En mi charla se toca este tema: vamos a viajar desde el tecno optimismo de la IFR al tecno pesimismo de autores como Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee, del MIT, que confirman que lo que en los últimos doscientos años era un paradigma aceptado de que las tecnologías destruían puestos de trabajo pero creaban otros nuevos, no se ha venido manteniendo en los últimos quince años, por lo menos en Estados Unidos. Han pasado dos cosas allí: se pierde empleo, por cada mil ordenadores instalados en los diez últimos años han desaparecido más de 5,6 puestos de trabajo, y bajan los salarios porque al haber una falta de encaje entre oferta y demanda laboral, los salarios bajan al aumentar oferta y disminuir demanda. Este es un hecho que ha sensibilizado a la academia hacia soluciones que trascienden la tecnología, cambios en el modelo económico y de sociedad que ayuden a superar esta serie de problemas.
 
¿Usted es tecno optimista o tecno pesimista?
Estamos viviendo momentos apasionantes de la historia, nos damos cuenta cada día, cuando nos levantamos, de que todo cambia muy deprisa. Soy optimista porque creo que al final siempre se encuentran soluciones, los profetas de la desgracia como Malthus no acertaron en sus previsiones apocalípticas. Brynjolfsson y McAfee vienen a decir que esto no es un fin de partida, es un jaque mate. Las personas tendremos que reaccionar ante esto como consumidores, como productores y como ciudadanos.

 
Juanjo Catalán, asesor estratégico de ASELEC: «Ahora más que nunca, la formación ha de ser continua, de por vida»

¿Ve a la empresa española preparada para afrontar todos los cambios que están ocurriendo?
El gran problema que tenemos en la empresa española es una estructura empresarial muy atomizada. Muchas empresas que hace pocos años tenían diez o quince trabajadores y gozaban de cierta envergadura se han reducido mucho. Se ha perdido parte importante de esa estructura y eso conlleva más vulnerabilidad. Estamos en un momento de cambio y tenemos que posicionarnos a nivel nacional para recuperar nuestra industria, es un factor clave, un factor de desarrollo económico y lo tenemos que hacer dentro de la complejidad que impera.
 
¿Cuál considera que es la clave para adaptarse a los nuevos tiempos?
Las empresas necesitan regenerarse, renovarse, captar talento joven. Lo que no podemos permitir es que nuestro talento se nos vaya a Alemania u otros países, y hemos de intentar hacernos atractivos para que los que salen de las universidades o las escuelas de FP encuentren un futuro y no tengan que emigrar a otros países. Estamos perdiendo un activo fundamental.  Esta nueva generación digital es la que va a ser capaz de poner el punto de equilibrio de velocidad que requieren nuestra industria y nuestra economía.



 

¿Qué plantea usted en su intervención?
Vamos a hablar de futuro, previsiones, predicciones… El futuro es volátil, incierto, trepidante, y hacer pronósticos es muy aventurado, aunque siempre hay signos que te condicionan a apuntar hacia unas tendencias. Para mí la tendencia es hacer un análisis de las probabilidades que tienen las previsiones de convertirse en hechos, y por otra parte qué repercusión tienen sobre un escenario determinado, y a partir de ahí ver qué oportunidades de negocio hay. Desde ASELEC vemos que el mundo de las Telecomunizaciones o de las IT y la energía se integran en un nuevo fenómeno, que sería el internet energético, y todo esto cambia gracias a la nanotecnología y la microtecnología. Hace que las instalaciones y las explotaciones se transformen tremendamente, con lo cual nuestros profesionales y las empresas han de hacer una apuesta fuerte por ponerse al día y posicionarse en ese mercado emergente. Tienen que salir de actividades tradicionales con poco valor añadido y meterse en actividades emergentes producto de esta innovación tecnológica que tienen su dificultad, pero al final comportarán su posicionamiento competitivo.
 
¿Qué actividades son más propicias a esto?
El vehículo eléctrico, la energía fotovoltaica, el autoconsumo… En suma, la descarbonización de la energía, que es un factor clave para generar riqueza, y el modo de hacerlo, qué procesos tendrán que seguir nuestras empresas y en qué actividades emergentes tendrán que poner el foco de su core business. Dentro de las dificultades de nuestras empresas, estamos viendo que hay algunas, minoritariamente, que están evolucionando, se están poniendo al día, con las dificultades que eso comporta. Ellos han de ser vistos como pioneros, ejemplos de referencia para crear un patrón a seguir por el resto.
 
¿Tiene ASELEC una estrategia para aplicar esta teoría?
Hemos hecho una apuesta muy importante para captar ese talento que es necesario, un talento digital, y hemos hecho un convenio con 21 centros de enseñanza de Valencia que tienen alumnos estudiando mecatrónica, telecomunicaciones o robótica y a quienes queremos incorporar con nosotros para que nos ayuden en ese proceso de transformación.
 
Llegados a este punto, ¿qué hacemos con la gente de más de cincuenta años?
Eso va a ser difícil de solventar. Pero hay que poner en valor todos los activos, y entre ellos la experiencia, siempre que sea un factor que no nos traicione, porque muchas veces, si vemos el futuro con los ojos del pasado nos equivocamos. La experiencia ha de servir para regenerarse continuamente y renovar conocimientos. Quien no lo haga está perdido, y todos tenemos que hacer ese esfuerzo. La formación es continua, de por vida, siempre lo ha sido, pero ahora más que nunca. Muchos de los empleos que van a existir en diez años todavía no se contemplan ni existen, muchos de los niños que han comenzado ahora la enseñanza primaria trabajarán de algo que todavía no imaginamos, es el cambio disruptivo que nos viene.
 
Nada que ver con los babyboomers
Hay que aprender a conciliar esas dos generaciones: los babyboomers, como puedo ser yo, y la generación zeta. Tenemos que buscar el máximo provecho a estas personas que muchas veces decimos que están de regresión. Porque la tecnología está bien, pero también hay esa experiencia en positivo que es el contrapunto que ha de existir, y ese lo han de dar las personas que llevan muchos años como empresarios o como técnicos. Pero es complicado.

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